“AÑORAR EL PASADO ES CORRER TRAS
EL VIENTO”
Sentado en una terraza de un bar
cualquiera en Santander un día me puse a recordar, rememorar los
acontecimientos que pase por la vida. Tengo 24 años y hasta hace poco no he
centrado las direcciones de mi vida. Soy lo que se consideraba una bala perdida
y en esta situación donde la crisis es la palabra clave
pues solamente veo que la crisis es oportunidad de cambio, de lo que llaman un “punto
de inflexión” y entonces escribí lo siguiente:
Caminos hay millones, decisiones,
lecciones, fracasos y emociones, la gente va y viene, hablo de la soledad, del
que quiere doblegar su estado. Paciencia y perseverancia de los pasos que se
alojan en el barro, yo sigo caminando aunque este todo nublado, de las cenizas aprendí
a que se puede contemplar el pasado como espectador anónimo, pero hay que rugir
y caminar firme, maravillarse de lo que viene, el tiempo hará de vendaje en tus
ojos, yo camino… despacio o deprisa, sigo el ritmo, avanzo dirección alguna, tropecé
millones de veces y lo seguiré haciendo, los pasos marcan la experiencia y se
necesita tiempo para conocer.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e
imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener
el éxito cuando éste al fin se materialice.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá
sólo estés echando raíces... La sensación de libertad, de asumir el control del
volante de tu vida, te dará una seguridad y energía interior que no tiene
precio. Aunque las derrotas temporales te causen dolor… cuando sean cosa del
pasado, te divertirá recordarlas. Le dará más valor a tu éxito.
Recuerda; El porvenir es un lugar
cómodo para colocar los sueños.

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