viernes, 24 de agosto de 2012

Añorar el pasado es correr tras el viento



“AÑORAR EL PASADO ES CORRER TRAS EL VIENTO”

Sentado en una terraza de un bar cualquiera en Santander un día me puse a recordar, rememorar los acontecimientos que pase por la vida. Tengo 24 años y hasta hace poco no he centrado las direcciones de mi vida. Soy lo que se consideraba una bala perdida y en esta situación donde la crisis es la palabra clave pues solamente veo que la crisis es oportunidad de cambio, de lo que llaman un “punto de inflexión” y entonces escribí lo siguiente:

Caminos hay millones, decisiones, lecciones, fracasos y emociones, la gente va y viene, hablo de la soledad, del que quiere doblegar su estado. Paciencia y perseverancia de los pasos que se alojan en el barro, yo sigo caminando aunque este todo nublado, de las cenizas aprendí a que se puede contemplar el pasado como espectador anónimo, pero hay que rugir y caminar firme, maravillarse de lo que viene, el tiempo hará de vendaje en tus ojos, yo camino… despacio o deprisa, sigo el ritmo, avanzo dirección alguna, tropecé millones de veces y lo seguiré haciendo, los pasos marcan la experiencia y se necesita tiempo para conocer.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá sólo estés echando raíces... La sensación de libertad, de asumir el control del volante de tu vida, te dará una seguridad y energía interior que no tiene precio. Aunque las derrotas temporales te causen dolor… cuando sean cosa del pasado, te divertirá recordarlas. Le dará más valor a tu éxito.
Recuerda; El porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños.

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